CUENTO 3. Los Yacimientos de Petróleo. Capítulo 3.

 CUENTO   3
LOS YACIMIENTOS DE PETRÓLEO 
CAPÍTULO 3°


Los yacimientos petrolíferos han sido para nuestros pueblos el sometimiento y atraso para una mayoría de la población, la más vulnerable, la más ignorante y la más pobre;  porque sin educación, sin conocimientos y a merced de gobiernos corruptos no saldremos nunca hacia adelante.

Necesitamos de las manos amigas de los turmalinos para que la educación sea a gran escala, que nos enseñen solamente lo que sea útil para el futuro de nuestras vidas.

Los profesores harían clases prácticas con computadoras inteligentes donde cada niño tendría la oportunidad de inventar algo, de crear una canción, de crear una pintura, de dedicarse especialmente a sus únicas aptitudes que en el futuro serían puestas al servicio de toda la comunidad.

No harían falta colegios ni universidades, sólo gente con cerebros preparados para progresar y darle a cada recurso natural que la tierra nos brinda el uso adecuado sin comerciar con ellos para que otros países se beneficien de las riquezas que cada uno de sus habitantes debería tener. 

Al nacer cada habitante sería dueño de un terreno donde se explotaría el petróleo para uso exclusivo de la gente del pueblo y el excedente guardarlo para reservas del futuro .

En nuestra escuela nunca supimos cuantos pozos petroleros habían, tampoco sabíamos en cuanto lo estaban vendiendo, nunca nos informaron de nada.

Ése era nuestro único recurso para progresar y no progresamos nunca, nuestro recurso sirvió para enriquecer a Inglaterra, para que ellos potenciaran sus invasiones, su vasto armamento letal que acabaría con las vidas de nuestros jóvenes defendiendo el preciado terruño, como en el caso de la Guerra de Las Malvinas Argentinas que no las recuperaron.

Así sometieron a los argentinos cuando ellos quisieron recuperar  las valiosas Islas Malvinas. Ese era el momento para que toda Sud-América se uniera como una sola nación y desterrar al enemigo, pero lamentablemente estamos unidos solamente en un mapa porque nuestros corazones y nuestras metas están muy separadas por gobiernos podridos que actúan cada uno por su cuenta beneficiándose unos pocos y empobreciendo toda la población.  Clamamos por progreso y equidad, por bienestar y trabajo, por estabilidad y paz.

 Y llegó el gran día cuando los turmalinos llegaron a la tierra.  Sus grandes naves espaciales no eran redondas como nos habían hecho creer, éstas eran ovaladas como cápsulas parecidas a las turbinas de los aviones, brillantes y aerodinámicas, silenciosas y extrañamente azuladas que se confundían con el color del cielo y del mar.

No tenían ruedas para aterrizar sino grandes imanes que sobresalían de su base, cuál almohadillas deslizándose por nuestra corteza terrestre.  Qué gran espectáculo aéreo se presentaba ante nuestros ojos, lo inimaginable estaba pasando y la gente se aglomeraba sin temor al verlos posarse alineados ordenadamente.

Cuando las compuertas se abrieron emergieron éstos maravillosos seres radiantes, pequeños y muy parecidos a nosotros sólo que su cabeza era alargada y usaban grandes audífonos con antenas en lugar de cascos.  Sus rostros amables no nos atemorizaron pero si nos mantuvieron expectantes porque se había hablado infinidad de cosas sobre ellos que ahora que los teníamos delante  de nosotros el asombro se plasmaba en todos los rostros.

Hablaban nuestro idioma y su sonido hacía eco en todo el campo.  Apenas eran 3 naves y cada una tenía 6 tripulantes, saludaron con inclinaciones de cabeza juntando sus manos, tal como lo hacen los orientales.  Nos anunciaron que venían a prestarnos su ayuda por la continua destrucción al Planeta Tierra y sus consecuencias a corto plazo.  No había tiempo que perder para empezar el arduo trabajo que les esperaba, pero fueron muy claros y enfáticos al advertirnos que sólo se quedarían 10 días, en los cuales tendríamos que prestarles toda nuestra colaboración  en las aptitudes físicas y mentales que  cada uno de nosotros tuviera.

CONTINUARÁ...

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