CUENTO 14. MADRE SIN CORAZÓN. CAPÍTULO 5.
CUENTO 14
MADRE SIN CORAZÓN
CAPÍTULO 5
MADRE SIN CORAZÓN
CAPÍTULO 5
Después que ella vió que yo no cuidaría sus hijas para alcahuetearle sus sinvergüenzadas, ella y mi hermano decidieron irse después de 3 meses, en los cuales alteraron mi vida familiar, no aportaron nada económicamente y no ayudaban en los quehaceres de la casa, que no se limpia sola con tantas personas y niños pequeños.
Para mí fue un alivio, volvimos a nuestro ritmo habitual y rogué a Dios que no volviera, pero mi madre la volvió a traer una última vez, a pesar de todas las insolencias y falta de respeto que cometió en nuestro hogar.
Pasaron los años, yo me divorcié y con una mala situación económica, decidí emigrar a España y ayudar a los hijos adolescentes que no tuvieron la ayuda de su padre para salir adelante, pero el tiempo pasa y todos tomaron su rumbo.
Mis padres me visitaron en España, los recibí con amor y buena disposición, estuvieron una semana con todos los gastos pagados, les busqué un hotel, les serví de guía para que conocieran la bella ciudad de Barcelona, en fin hasta los llevé al aeropuerto donde seguirían viaje hasta París.
Al día siguiente cuando llegaron a la capital de Francia recibo una angustiante llamada, mi madre llorando con un torrente de lágrimas me dice que la agencia de viajes les estafó porque no tenían pagado el hotel donde debían hospedarse.
Enseguida llamé a una amiga que tenía su suegra viviendo en París, le cuento la situación y ella inmediatamente la llama para que auxilie a mis padres que estaban ya ancianos pero se les ocurrió darse su último viaje de placer.
Regresaron a su hogar después de pasar por dificultades que yo les solucioné porque podía, sin imaginarme que cuando yo necesitaría su ayuda sólo encontraría nuevamente malos tratos, insultos y que me echaran fuera de su hogar, que nunca lo consideré mío.
Al llegar al hogar de mis padres después de que mis hijas decidieran comprarme un pasaje de regreso porque no estaban en condiciones de mantenerme, ellos hablaron pestes de esas nietas, furiosos porque según ellos quienes debían apoyarme eran ellas, ya que yo regresaba enferma y no podía trabajar.
Haciendo un esfuerzo sobrehumano decidí buscar trabajo, ya divorciada y sin querer regresar a mi hogar con un esposo que me maltrató y humilló y quien se negó a hacer la separación de bienes como manda la ley.
Los consecuentes meses fueron un contínuo campo de batalla, discusiones, insultos y por supuesto me echaron de su casa. Nunca me olvidaré el día que mi madre con una expresión en el rostro de odio me miró y le dijo a mi padre: "dile a esa mujer que se largue", me maldijo y dió un portazo a la puerta de su habitación.
Ésa fue la última vez que la ví, después me enteré que se había enfermado de Alzheimer y en ese momento mis hermanos me buscaron para que fuera a atenderla. Desde ese momento yo estaba clarísima que no iría, para no desatar viejas rencillas. Yo sabía que ella afectada de ésa enfermedad me odiaría aún más, pero quienes en verdad me odiaron fueron mis hermanos que tomaron mi negativa como un desprecio que le hacía a mi madre. Fueron regando en toda la familia lo mala hija que era para que todo el mundo me repudiara.
En el próximo capítulo se enterarán de que el odio también se contagia y hasta se hereda. Porque después de que ella murió dejó a sus vástagos encargados de castigarme.
CONTINUARÁ...

Comentarios
Publicar un comentario