CUENTO 14. MADRE SIN CORAZÓN. CAPÍTULO 2.
CUENTO 14
MADRE SIN CORAZÓN
CAPÍTULO 2
MADRE SIN CORAZÓN
CAPÍTULO 2
Después de 6 meses horrendos en ése infame Colegio, dónde hasta las comidas nos servían llenas de cucarachas e insectos y donde los colchones donde dormíamos las internas, estaban contaminados con chinches, por fin me gradué y pude ir junto con mi padre hasta el nuevo hogar en la capital de mi querido país.
Aquí en ésta casa me encontré con sorpresas inesperadas, ya que en ese corto tiempo, mientras yo sufría en ése cruel internado, mis hermanitos dormían en camas nuevas, tenían sirvienta para cumplir sus caprichos y mi madre los había inscrito en colegios privados, y por supuesto su hijito consentido el mayor ya estaba en la universidad.
Al mes siguiente de haber llegado, un día se acercó con un periódico cuando yo veía televisión y bien clarito me dijo: "no creas que aquí vas a vivir como niña bonita, coge el periódico y busca trabajo, porque aquí tienes que aportar". Yo me quedé anonadada, no sabía a qué se refería con "aportar", después me dí cuenta a qué se refería.
Mis sueños de seguir estudios universitarios se esfumaron, ya que pronto conseguí trabajo, y decidí vivir mi vida como adulta a pesar de tener sólo 16 años.
Yo a mis padres no les pedía dinero para llenar mis necesidades y aún así un día se acercaron los 2 a pedirme el sueldo que había cobrado, con la explicación que yo tenía que colaborar económicamente si quería vivir ahí.
Me negué rotundamente porque a mí no me habían ayudado como a mis otros hermanos en los estudios universitarios. Se enojaron tratándome con menos consideración que a una visita.
La gota que colmó el vaso llegó una noche que salí con mi novio a bailar y regresé pasadas las 12 de la noche. Fue una salida de una pareja que va a divertirse. Cuando llegué mi madre me azotó con una correa de cuero y no contenta con éso le entregó la correa a mi hermano mayor para que el castigo fuera completo.
Después de insultos que aquí no puedo poner, en caso de que ésta historia sea leída por niños, empecé a planear mi primera escapada de mi vida. Me sentí despreciada y muy humillada en mi dignidad y amor propio, porque yo me casé sin ninguna mancha en mi honor, porque en ésa década de los años 70 muchas "señoritas" iban al altar embarazadas.
Cómo les decía empecé a planear mi fuga, tomé mi maleta y me fuí al hogar de una prima que se compadeció de mí pero yo le aclaré que buscaría una habitación para vivir sola, ya que tenía un trabajo para poder mantenerme.
Desde ese momento mi único anhelo era independizarme y olvidarme de esa familia hostil, en donde no me sentía querida ni valorada.
CONTINUARÁ...

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