CUENTO 14. MADRE SIN CORAZÓN. CAPÍTULO 6.

 CUENTO  14
MADRE  SIN  CORAZÓN 
CAPÍTULO   6


Mi madre murió en el año 2017, desde ese momento parece que el espíritu de ella me estuviera acosando por los hechos que a continuación les contaré.

El día que me tocaba viajar a su velorio, me sucedió de todo, el autobús se accidentó, llegué tarde al paso de frontera, no me dejaron pasar donde tomaría el vuelo que me llevaría al hogar de mis padres, me tuve que regresar, perder el vuelo y volver en una semana a intentarlo otra vez.  Muchas veces he pensado que mejor no hubiera ido, me hubiera ahorrado muchas humillaciones y dolor.

Encontré a mi padre destrozado, me saludó con indiferencia, la hermanita y sus dos hijas perversas ya estaban instaladas en el apartamento de mis padres, se habían mudado aprovechando la muerte de mi madre.  Ésta hermana cruel y despiadada me echó de ése hogar que no era suyo, emulando a mi madre, ella y una de sus hijas me atacaron vilmente cuando yo me negué a irme, yo me defendí y aruñé la cara de su malvada hija, me denunciaron y fuí a parar a la cárcel por 10 días.  Nadie me visitó por ése tiempo infame conviviendo con delincuentes.

Lo más misterioso es que el día de la audiencia en los tribunales donde me juzgaron, se me ocurrió ponerme una blusa de mi madre, antes de que llegara la Jueza sentí un tirón en mi brazo con una herida llena de sangre.  No entendía qué había ocurrido.  Busqué en los dobladillos de la blusa y me encontré con una grapa que mi madre había olvidado sacar cuando le entregaron la prenda en la tintorería.  No sé porqué pero enseguida sentí que era ella enterrando sus uñas en mi brazo, su hija preferida salió absuelta y yo castigada sin tener culpa, sólo por defenderme.

Después que salí de prisión mi padre empeoró y a los 3 meses de mi llegada murió.  Regresé a mi casa les puse hasta una velita a todos mis santos rogándoles a las almas de mis padres que no me dejaran sin herencia, ya que no dejaron testamento.  Yo sabía que éste reparto de herencia sería largo, pero no tanto como ha sido, han pasado 8 años y mi herencia desapareció, todos mis avariciosos hermanos rompieron relación conmigo y no supe nada más.  Soy una persona espiritual y lo material de éste mundo no me lo voy a llevar.  Dejé el asunto así, sin reclamos, ya que pienso que los dos desde el más allá decidieron no darme herencia.

Y el último presagio de que los malos espíritus persiguen, acosan y hasta pueden matar, se me presentó unos días atrás cuando empecé a escribir ésta historia dónde sólo cuento la cruda y triste realidad que me tocó vivir como hija.

En mi casa tenía 2 aleros de metal por donde pasaba todos los días, hasta que ése día que yo digo que volví a nacer, cayeron unos minutos antes que yo pasara, destrozando todo lo que había debajo.  Mi susto fue mayúsculo, el estruendo horrible.  Cuando salí a ver qué había pasado, me imaginé yo en el suelo destrozada por el impacto de dos planchas de acero sobre mi cuerpo.

Gracias a Dios tengo mi fe, rezo y seguramente mi ángel de la guarda me retuvo unos instantes antes de que pasara por donde quedaron los restos del desastre.

Me santigüé, dí a gracias a mis santos, y espero que esas ánimas que no me quisieron nunca, descansen alguna vez en paz y no ronden por mi humilde hogar.

F  I  N

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